El estereotipo: razones
El estereotipo: razones
Según la Revista Española de Geriatría y Gerontología, los estereotipos son las puerta de entrada a la estigmatización.
El estereotipo, por lo general, supone un etiquetado y la consiguiente conducta discriminatoria. Así, al anticipar un juicio y una sentencia sobre "quién o qué es una persona" sin llegar a conocerla, ponemos en marcha actitudes individualistas y reduccionistas que pretenden "economizar", en el mejor de los casos, nuestra energía. Es el claro "¿para qué preguntarle, si ya lo "conozco".
Pero, si pensamos que por ser (por poner algún ejemplo) gitano o inmigrante, va a ser mentiroso o ladrón, es porque algo de nosotros se está proyectando en ellos. A veces, solo vemos en los demás algo que no queremos reconocer en nosotros, como bien atestigua la Ley del espejo en psicología.
En otras ocasiones, no vemos lo que de verdad son las personas, sino lo que queremos que sean, para sentirnos más grandes frente al resto. Y es probable que te preguntes, ¿hay una cura para todo esto?
Afortunadamente sí, hay una cura para las conductas discriminatorias. Como bien profetiza Saint-Exupéry en el capítulo 21 del Principito "solo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible a los ojos". Es decir, el verdadero valor de las personas no reside en lo que hacen, sino en lo que son desde que nacen. Una persona no es valiosa por venir de una familia o clase acomodada, sino por su dignidad inherente. Ninguna persona es mejor o peor por proceder de un sitio u otro, hablar una lengua u otra, o por tener unas prácticas religiosas, sociales y/o culturales que difieran del resto. Una persona es valiosa desde que nace por lo que es, por su esencia.
Lo difícil, entiendo, porque a mí me sucede constantemente, es silenciar la multitud de pensamientos con los que nos sentimos en sintonía con el mundo (el mundo que hemos creado y el único que consideramos válido) para escuchar lo que el corazón nos quiere decir.
Hay un lenguaje no palpable, no medible, y no percibido a primera vista sobre el que reside el reconocimiento de todos los seres humanos, el del corazón. Y esta es la cura: ver a los demás desde los "ojos" del corazón, y dejarse llevar por sus códigos.
Comentarios
Publicar un comentario